Feliz navidad…¿Atrasada?

Mis manos enmudecieron. No quisieron escribir, se quedaron quietas esperando a que un milagro les hiciera comunicar la tìpica expresiòn de feliz navidad a todos los que leen a enchanted orb. Aùn asì, despertè el 23 y fingì no ver la computadora. Me cubrì los ojos con una venda y anduve caminando por la alfombra, sintiendo la caricia del tapete por la superficie de las plantas de mis pies sin dejar de sentir la nostalgia golpeando la mucosa de mi paladar. Apenas el dìa anterior le comentè a una amiga que sentì el dolor emocional debajo del paladar. “Fue como una corriente de lava que comenzò muy cerca de la garganta y terminò golpeándome el interior de mi paladar, ya sabes, un martillito minúsculo” Ella afirmó un par de veces con la cabeza mientras saboreaba la mimosa. El dolor era real y también sabía bien que era emocional. ¡Ah! pero aceptar aquello es díficil. Soy una terapeuta espiritual y el único dolor que debo saborear es el del éxtasis de la separación del cuerpo con el doble astral para entrar en el samadhi. Me resistí a considerar el ambiguo dolor como algo emocional e hice cita con el dentista por sí estaba equivocada. El dentista me atendió en grado de paciente de emergencia para mirarme y decir: Los dientes están todos bien, es el estres de la navidad”. Le pedí que checara bien, que sacara radiografía porque sentía que tenía una cucaracha creciendo debajo de mi paladar. “Son los nervios” Dijo finalmente. Los dolores se acomodan en sitios muy extraños mientras uno continúa buscando la mejor medida de deshacernos de ellos o de negarlos. Es inútil. La realidad es que la víspera de navidad estaba delante de mí y yo no supe reaccionar, miraba las jardineras vestidas con focos de colores y no entendía el porqué se veía como un escenario fuera de lugar. Los foquitos coloridos resplandecían en mis pupilas, los anuncios en las tiendas trataron de despertar un poco la gracia navideña y frente al ventanal de la oficina de Enchanted Orb un enorme pino decorado con múltiples esferas sólo era un reflejo que aparecía por las noches hablando con muy sutil voz.

Medité en las pocas horas que quedan, en el silencio que le sigue al ruido. La ciudad comenzó a volverse desierto y las carreteras andaban todas habitadas. Yo estaba en una especie de sopor que olvidé la forma en que desintegraba todos los átomos para poder darle a cada uno un regalo. Nadie se quedaba sin obsequio, cuenta mi madre que desde niña prefería irme a uno de los tantos tianguis de la ciudad de México a gastar todo el dinero en los demás esperando estirar mis ahorros o lo que me dieran para mí y envolver cada obsequio con un detalle especial que los hiciera sentir también especiales. No hace mucho mi hermana le comentó a mi mamá que de seguro yo sufría mucho por mi manera de ser tan diferente y mi contestación es la misma siempre: Al menos tengo un mundo de fantasía que me soporta y lo que siento en ocasiones es más bien un poco de impaciencia. Y no crean que me siento la reencarnación de sabe Dios que extraña o conocida deidad, sólo creo en la importancia de seguir nuestros sueños sin importar a donde tengamos que dirigirnos. Nada de apegos, ni siquiera a los ideales mismos.

En realidad, la semana anterior a la navidad no supe ni qué demonios andaba buscando por los foquitos del árbol de frente. “Enchanted orb vende milagros y yo apenas y tengo ganas de levantarme y atreverme a salir un rato de aquí” Cierto: Entras en la oficina de Enchanted Orb y no dejas de impresionarte por la enorme variedad de objetos que para muchos son rídiculos y supersticiosos. En esta Navidad me olvidé del árbol, de la magia de las esferas y de las múltiples actividades que solían llenar mis días cuando vivía en México. Era una noche completamente loca, hablo de loca porque todos andabamos pensando en qué prenda vestir y la mejor combinación con los moños que decoraban el gran pino. Era una locura entrar en la cocina porque de todos los aromas no existía alguno que pareciera surgir de una sola olla. En aquellos días no existía enchanted orb pero sí Celtic, una tiendita mágica que siempre estuvo plena de regalos para recibir cualquier solsticio, equinoccio o festejo.
Ahora, Celtic deseó crecer, entiendo que muchos de ustedes, mis queridos lectores no comprendan la importancia de los sueños o de las ideas que se van formando mediante el recurso de nuestras emociones y entusiasmo. Celtic nació de la necesidad. Andaba rondando por el éter, estoy segura que miro algo en mí y se dijo así misma: pongámos las condiciones ideales. Y las condiciones ideales se unieron junto el amor, la dedicación, el respeto, el conocimiento y la paciencia que se entregó durante esos años. Los sueños nos persiguen así te quedes dormido y quieras quitarte la vida, en la siguiente encarnación llegará aquél deseo y tocará a tu puerta con la misma intensidad que lo hizo anteriormente.

Fue a principios de la semana antepasada cuando mi madre me recordó todo lo que para mí significa la navidad. Enumero todo: desde la elección del vestuario, la enorme alegría de encontrar el regalo perfecto para la personalidad tan díficil de todos nosotros, hasta la chispa que encendía al levantar a las mujeres de sus asientos para comenzar a trenzar los listones de los deseos y apresurarnos atando a la cintura aquellos listones enredados que suponían invitar a las hadas a convivir con nosotros.

Me puse a llorar, en mi interior, anhelaba despertar la iniciativa, concentrarme en lo mucho que era antes y volver a integrarme con el concepto, sólo era eso, el concepto. Busque, con desesperación, un nacimiento, una Iglesia, un algo que me confirmara quien era. Lo único que pude captar es que en definitiva: yo ya no era la misma.

Es ilógico, ¿No es así? Siempre ha existido la pobreza, la necedad, los golpes, la violencia doméstica, los sacrificios por amor, la hermandad, aquello de los lazos invisibles unidos al corazón de Dios y que al pensar en alguien que amamos, especialmente nuestros familiares, más rápido sentimos compasión que dolor. A mi me ocurrió lo contrario, encontré dolor en el espacio designado al amor. El mismo dolor que se trepo por la enredadera de mi garganta hasta terminar golpeteando en el paladar, el mismo dolor que me encaminó al dentista, el mismo a la hora de distinguir entre madurez e inmadurez, el mismo que me obligó a enroscarme en medio de un cuarto en posición fetal y aullar entre lágrimas que extrañaba a mi familia. Reconocer que los extrañaba es algo enorme para mí quien decidió casarse con un americano y decir que no necesita visitar a ningún miembro de su familia porque lo encuentra todo en la tecnología. Puedo ver a mi sobrino nonato desde Phoenix si mi cuñada conecta una microcámara en su vientre. Nada puede reemplazar el contacto humano, ni la risa, ni los chistes que se dicen todo el tiempo y siempre suenan como si fueran dichos por primera vez. Nadie puede reemplazar la nostalgia de perderse en las lucecitas del árbol sin imaginar su infancia. Aún así mi navidad fue fantástica. Me reí, descubrí una nueva versión de la green card dada por mi acuariano segundo suegro Mark y lo más maravilloso es que descubrí que somos canales de los deseos de los demás y constituimos un puente maravilloso para lograr encender el corazón de Dios en los hombres. Sé que mi suegra no entiende español pero no saben lo maravilloso que es para alguien que se dice amar la escritura el hecho de que una persona te brinde la oportunidad de creer en ti al regalarte algo que me va a ayudar a dejar las excusas a un lado para darle tan siquiera unos minutos a las historias que habitan en mi cabeza. Mil gracias, Iris, por esa maravillosa expresión de amor.

¿Por qué ni siquiera un Feliz navidad de Enchanted Orb?

No es que mi corazón estuviera en conflicto o que mi amargura fuera tan grande y espantosa como para desear que nadie supiera de mí durante la navidad. De hecho mi mente no hizo grandes proyecciones esa noche ni la anterior, no pensó ni en el deseo ni en el fastidio, lo único que habitaba entre la mente y el cuerpo, es aquella sensación de tener que apresurarse para todo. Regresé en mí cuando entré en la primera tienda y descubrí lo maravillosa que se miraría mi suegra con una bolsa guess de color café. Tenía la lista en la mano, tachando y queriendo comprar todo para mirar a los presentes sonreir. Fue en ese instante cuando me vi forzada a reconocer que la navidad es una de las pocas temporadas donde sabemos bien que todo el año estuvo plagado de comentarios y que nuestro subconsciente los mantuvo todos para salir en el momento preciso en el que se necesitaran. Mi suegra no quería una bolsa coach, eso lo comentó quizá en abril del 2009, pero quería una bolsa y estando en medio de “Guess” y “Coach” no pude sino caminar a la primera sin siquiera pensar en la existencia de la segunda. La navidad te permite pensar en los demás sintiendo la integración de todo el año para verificar que el amor y la convivencia nunca pasan desapercibidas para el alma. Sí es cierto, el nacimiento con el pesebre vacío, brillaba por su ausencia, pero las largas y tejidas botas colgaban de una chimenea ficticia revelando que Santa no se olvidó de sus adultos con corazón de niño.

A veces uno no sabe que obsequio darle a los demás. Nuestro corazón si lo sabe, hay que preguntarle. Recuerdo una ocasión donde era de noche y mi cuñada Anna venía a visitarnos de San Diego. Anna es una muchacha rubia, de ojos grandes y sonrisa hermosa. La blusa de algodón blanco navegaba bien sobre su piel sutilmente bronceada. Aquél color resplandecía y sus facciones cobraban un brillo inusual. Pensé que se miraba maravillosa.

Estando ya apresurada por desconocer el regalo para ella, recordé el episodio mientras mis manos sostenían una moderna playera de algodón blanca con detalles en el dobladillo de colores chillantes. No lo pensé más.
Debo reconocer que en esta época existen maneras más prácticas de saber qué le gusta a la gente. Al llegar a casa descubrí que Anna tiene una lista en amazon con aquellos obsequios que la harían feliz. Me enteré cuando ya el regalo estaba casi envuelto.

No se rompan la cabeza pero si disfruten de los ratos dulcísimos y entretenidos que se vuelven únicos durante estos helados días.

Espero que todos hayan disfrutado una navidad increíble, dotada de revelaciones que les sigan dando pistas que conducen a su verdadera misión en la vida…

FELIZ NAVIDAD 2009

PS. Espero que no encuentren el relato fuera de lugar.

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