Busca la paz con tu hermano…después piensa en Haití.

Suena indiscreto, repulsivo e incluso cruel. Haití está sufriendo, miles de habitantes perdieron sus hogares, muchos cádaveres yacen en lo profundo de los escombros. Haití, un país que tiene más habitantes que comida, más pérdidas que ganancias, más energía y supersticiones que muchos otros. Lo que voy a decir sé que suena poco adecuado pero el universo ayuda incluso detrás de una tragedia a que el mundo reuna fuerzas y recuerde al pequeño haití; pobre, olvidado, un pedazo de tierra flotando. Sucedió un terremoto y de repente recordamos que haití existe y que es pobre, que no tiene nada más que gente hambrienta y muchos dioses que se preocupan por ellos de formas que nosotros no encontramos prácticas. Si Dios te ama, te ofrece bienes económicos, de lo contrario, búscate a otro Dios que te ofrezca riquezas. Mientras nosotros abordamos el tema de la divinidad dependiendo cuánta suerte financiera logramos reunir en nuestro finito mundo, los habitantes de haití han de utilizar la sabiduría de sus dioses de otra manera que nosotros no queremos entender.
¿Quieres salvar la dignidad del mundo? ¿Te duelen los habitantes de haití? ¿Te duele la miseria, la pobreza y el maltrato que lo divino o lo humano dan a esas reducidas gentes? ¿Qué hay de tu hermano? ¿De tu tío? ¿De tus ancestros? ¿De tus abuelos? ¿De tu madre? ¿De tu padre?. ¿No te duelen?.
Yo estoy joven, todavía me han de faltar senderos y vidas para obtener sabiduría, para acurrucarme en las alas del águila y volar hasta donde se ubica Dios. Lo que aprendí el fin de semana pasado proviene del odinisimo e indica que antes de pensar en el mundo y la mejor manera de ofrecerle tus dones primero tienes que hacer una lista de tus familiares, de la gente que te ayudó a crecer y de la que ahora estás alejado por motivos relacionados con el ego o malos entendidos que quizá no van a cambiar.
Quiero invitarte a que observes tu árbol genealógico y des las gracias por la enorme fortuna que tu línea sanguinea ha tenido al ir ingresando más y más ramas a lo que en su momento fue una pequeñita rama; vulnerable e inquieta. Después…piensa en Haití.
Si tienes algún hermano, primo, cuñado, sobrino que se encuentre desempleado o que sientas tú que necesita un poco de ayuda, no te resistas sino al menos ocupa un rato de tu tiempo libre para llamarle y decirle que lo quieres.
Incluso a los familiares con los que ya no te llevas, enciende una vela de color azul o rosa y pide a los ángeles de la reconciliación y el perdón que abran sus corazones para que cualquier ofensa del pasado se resuelva en el plano astral y no queden consecuencias destructivas. Estamos en luna creciente en piscis, lo cual te acerca al plano espiritual de manera suave y fluida.
Después de todo el pequeño ritual, envía dinero a Haití y agradece la reunión de los países para auxiliar un miembro más de este abundante y hermoso planeta tierra. Enciende una vela blanca y pide por la restauración física, espiritual y emocional del pueblo haitiano. Con esto también realizas una contribución que vuela más alto y profundo que las palabras y esa es la intención que tiene tu corazón para unirte a la bondad que late en el núcleo del universo.

Suerte y que Dios bendiga tus buenas intenciones.
Bendiciones a los habitantes de haití.

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