Mi guía espiritual…un vampiro

Recién estaba leyendo las características de los personajes eróticos o tanáticos. Ambas palabras proceden del griego y mientras eros representa la vida, Tanatos la muerte. Considero que el linaje de un vampiro siempre tiene que venir mixto. El padre da la semilla con olor a muerte, con melancolía y desprecio a lo innovador, el hijo o la hija extraen de sí mismos la fuerza para convertirse en algo superior a tanatos y descubren la vida a través del erotismo pero con el dolor del gen o cromosoma de tanatos.
Los vampiros no tienen nada de atractivo; son grotescos, su metamorfosis es inquietante y la labor de sus almas nunca es clara. A la luz del día se mueven en sombras que se contorsionan, por las noches, todo se vuelve de fantasía y ellos salen queriéndose confundir con la risa y moda de los seres humanos.
No fue sino durante una meditación donde me asusté lo suficiente como para decidir elaborar un mapa mental que borre a todos los murciélagos en la cueva de mi inconsciente. Creí que un ángel bajaría del cielo o de una esfera de luz y me entregaría una flor con brillantina para demostrar su dulce amor. En su lugar vi desplomarse un techo y surgir de él una cueva saturada de murciélagos. Considere acercarme a uno de ellos y hablar, como la gente decente, de su afán por perseguirme. Me sorprendí al notar que el vampirillo se transformaba en Batman y al distinguir que no era perjudicial y que era un héroe le seguí a donde quisiera llevarme.
– A ver, Batman, ¿Qué sentirías tú si en lugar del Arcángel Miguel ves aparecer un vampiro?
– Letal.
– Precisamente eso es lo que estoy sintiendo en este instante, parezco un espanta pájaros, con la única diferencia es que de mis brazos cuelgan varios de tus amiguitos. Mira nada más, me siguen, no me dejan en paz, los miro en todos lados, creo que sufro de paranoia.
– Colectiva, paranoia colectiva porque no nada más los ves tú sino muchas otras gentes. ¿Cuál es su afán por perseguirnos?
– Simple, vivimos en un mundo que se desborda de inseguridad, lo único que puede otorgar la vida eterna y juventud a los ochenta años es volverse vampiro y la idea siempre va a ser conmovedora, una tentación que aún el que se dice muy intelectual y poco vanidoso, aceptaría.
Salí del trance, di una bocanada de aire y voltee para averiguar si alguien más rondaba por ahí. “No puede ser, no, no puede ser. Un vampiro, no un angelito con pompas rosadas y alitas infantiles, no, era Batman, nada más ni nada menos que un vampiro como guía. ¿Qué puedo aprender de un vampiro que no sepa ya? ¿Qué va a pensar la gente? ¿Acaso los vampiros tienen un Dios? ¿Jesús?. En realidad la confusión reinaba en mi cabeza, dando vueltas y martillando mi decepcionado corazón. Es cierto, varios de mis personajes son vampiros y puedo decir que siento fascinación por comunicarme con ellos y saborear sus vidas de la misma manera que ellos saborean la entrada del colmillo a la yugular.
He leído vidas memorables, he leído la vida de las aventuras de una psíquica, Silvia Brown narra que desde niña tuvo contacto con Francine, una indígena que la acompaña brindando apoyo, energía e información. Francine es una mujer dulce pero con carácter enérgico que dictó la mayor parte de los libros de la autora. El guía de Sonia Chocrette (no recuerdo cuál es su nombre) también parece ser un espíritu amable que decidió acompañarla durante su recorrido por la tierra para ayudar a las demás almas a encontrar el verdadero sendero en sus vidas.
A mí, sin embargo, me acompaña una fusión de héroe con vampiro, una visión extraña de Batman. Aquellos que en mi infancia y adolescencia temí, son los que me han acompañado todo este tiempo. No había ser más aterrador en mi niñez que los hermanos Usher, la cataléptica hermana arañando con sus ensangrentados dedos la superficie de un ataúd, perdiendo toda la inocencia y el jugo de la juventud para transformarse en una anciana con cabellera elástica y blanca. No sé qué versión habré visto, lo que sí recuerdo es que esa escena marcó mi vida por completo y desde entonces tenía miedo de dormir en cualquier sitio encerrado, en lugar de proteger a mi hermana menor de los fantasmas y los demonios, ella me protegía a mí con su presencia. Después descubrí Dracula, Fright Night y otra saga de vampiros. Ya no sólo dormía en lugares medio abiertos sino también con una enorme cruz colgada en el pecho y con ajo debajo de la cama que apestaba la habitación. Los muchachos perdidos (the lost boys) la veía una y otra vez pensando que Jason Patric era el hombre más atractivo del mundo y que bien podía vencer todas esas criaturas nocturnas. En aquellos días no había dvd sino videocaseteras y mientras yo temblaba de miedo recorriendo las escenas terroríficas, el rostro del actor volaba por mis ojos como ángel venciendo la oscuridad. Dejé de dormir por dos décadas imaginando que los vampiros de Fright Night llegarían en cualquier descuido de mi parte a devorar mi cuello. ¿Acaso no es irónico? El guía espiritual compromete su tiempo a abastecer al ser humano de consejos, información y claridad para que llegue más rápido a conocer el designio divino que tiene Dios para él. Por eso todos nos imaginamos que nuestro guía es nada más y nada menos que un Santo hindú comprometido con las más altas esferas para darnos aquello que necesitamos cuando en realidad todos nosotros tenemos varios espíritus que sin ser santos también tienen mucho que enseñarnos, mientras que el Arcángel Miguel es humanitario y su energía está presente en todo momento cuando se invoca su protección. Bien, entonces. ¿Por qué me sentí ofendida?
Por los prejuicios. A ver, la verdad, ¿Qué piensas de un vampiro? ¿Qué pensarías si una persona te dice que tiene un guía en el inframundo? Una de dos o se te ilumina la cara y sonríes diciendo que te fascinaría tener semejante compañía o frunces el seño creyendo que quien te lo dice es parte de una secta demoniaca.
Independientemente el lugar donde los vampiros habitan sea en la cuarta dimensión o en la octava, causan atracción y horror cuando pensamos en tener uno cerca. Hay gentes que ahora están fascinadas, queriendo conocer e interactuar con un vampiro para gozar de la plenitud sexual o para disfrazar no sé qué frustración con un poco de melancolía ajena. No pienso mal del vampiro, creo que desde el momento en que noté la conversión de la humanidad hacia la esencia del vampiro, sentí atracción en lugar de repulsión o miedo. Incluso al escribir estas palabras de agrado he de advertirles a todos que invocar la energía de un vampiro a veces puede causar un terror indescriptible. Una noche soñé que varios vampiros me seguían, hicieron un círculo y cavaron un hoyo por donde fueron saltando uno a uno hasta caer yo también. Ignoro si alguna vez han estado cayendo desde un precipicio sin conocer el final. En mi sueño invoqué al Arcángel Miguel y la luz azul de su espada me arrancó del sueño.
¿Qué piensas de los sueños? ¿Del viaje astral?. Al despertar de aquello, sólo comenté:
– ¡Qué poca madre! Es la última vez que trato de hacer contacto con ustedes, la última.
– Arghhh! No seas exagerada, sólo estamos jugando contigo.
Los juegos del vampiro no conocen límites. Desencadenan adrenalina que algunos de nosotros nos es fácil manejar pero para algunos otros no. Cuidado de enamorarte de un vampiro, no es tan dulce como pretende señalar la saga de Twilight, y menos aún si dentro de tú línea sanguínea existe algún componente que les sea desagradable probar.
No tiene nada que ver con la aristocracia, que si bien es cierto la mayor parte de ellos tienen un conocimiento de por sí admirable, su seducción y respeto a los humanos no se basa únicamente en vestirte de negro, pintar tus uñas de azul metálico y utilizar sombrero de ala ancha en el día para cubrirte de los dañinos rayos del sol. Ellos se ríen de los intentos de ciertas personas por llamar su atención, es más, consideran ofensivo que alguien de menor rango pretenda distinguirse o llamarse amigo de un vampiro. No soy ni racista, ni elitista, ni sexista, ni muestro diferencia por ninguna raza. Ellos sí. Si te fascina la muerte y crees que al adorar a la muerte o el concepto de ella estás atreviéndote a ser un poco vampira (o) estás muy equivocada. Los vampiros no buscan recreación con un depresivo que no valora la existencia sino con un erótico que le da la energía que les falta. Erótico no tiene que ver con que tan sexual o depravado eres, no, tiene que ver con vivir el momento, carecer de miedo y sentir con los cinco sentidos todo lo que te rodea. Eso es lo que atrae a un vampiro, no las cadenas ni el masoquismo. Ellos son los sádicos y temen al dolor. No tienes porque lastimarte cortando tu piel para mostrar que tan vampírica eres. Todo lo contrario. Dime una cosa ¿En alguna ocasión has visto una película donde sean ellos los que se auto mutilan? No. Incluso cuando convierten a un ser humano en vampiro saben que les va a doler a nivel corporal y por eso muestran cierto rechazo al hacerlo.

Al final no pude sino preguntarme lo siguiente: ¿Quién guía a quién?

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: