21 de mayo…¿El fin del mundo?

Los presagios del fin del mundo.
Eran alrededor de las diez y media de la mañana. Próxima a esperar que el automóvil se detuviera en alguna avenida principal de la ciudad de Phoenix. Jorge – hombre hispano, de cuarenta años – me invitó a escuchar las últimas noticias relacionadas con la llegada del fin del mundo. Curiosamente la noche anterior – todavía tengo mis dudas con mi propia capacidad extrasensorial- soñé que mercurio – el planeta más cercano al sol, el del mago, del andrógino y el que contiene información que nos vacía a la tierra para permutar en nuestra habilidad de comunicarnos con los demás, en especial en esta era de tecnología – se unía a un símbolo maya que supongo es parte de una constelación arquetípica de nuestros ancestros. La huella dactilar, le digo yo.
– ¿Qué me dice, Lupita, de la noticia catastrófica que va a ocurrir dentro de dos días? – Preguntó. Se nota que Jorge está al pendiente por la radio.
– No entiendo. ¿A qué te refieres, Jorge? – No entendía. No soy de esas gentes que se hacen locas al saber alguna noticia sino muy al contrario, me gusta platicar. En esta circunstancia no tenía ni la más remota idea – tal vez una corazonada – de lo que estaba ocurriendo.
– El apocalipsis, el 21 de mayo entra y van a surgir muchos desastres en el mundo, uno de ellos es que la tierra se va a abrir y los automóviles van a dejar de funcionar. Dicen que ven que muchos hombres y mujeres se mueren. – La expresión de su voz cambió repentinamente. Sentí un nudo en la garganta. Jorge me cae bien, es un hombre que sigue sintiendo la nostalgia de existir en un país contrario al suyo. Extraña México.
– ¿En dónde escuchó eso? – Indignada, un tanto bloqueada por mi propia imaginación, por lo que el día anterior recibí como consecuencia de una ágora astral o quizá porque todos somos parte de esta red de comunicación, aún aquellos que nos distinguimos por no ser parte de la era de los celulares y de la tecnología. No estoy en contra, traigo mi celular. Hasta estoy encariñada con él.
– En la radio, lo dijeron unos cristianos. – Responde.
Respiro hondo. El aire acondicionado está ventilando la cabina y la parte trasera del automóvil. Siento ganas de expulsar que todo es un invento de mercurio, si es que mercurio oye puedo asegurarles que motivos tuve para sospechar que el fin del mundo comienza con una revolución intelectual basada en una conciencia primitiva y ancestral. Aún llenos de tecnología continuamos creyendo que el fin del mundo se acerca debido a un texto que tiene alrededor de dos mil años de vida – los textos del apocalipsis, el nuevo testamento -y que se está convulsionando de una reputación sensacionalista debido a las creencias de que se cree, se oye que personas comunes y corrientes tienen la habilidad de descifrar códigos que ni siquiera los teólogos han logrado desmenuzar. Es verdad, nosotros le situamos una conclusión a lo que leemos y los simbolismos dan demasiado espacio al inconsciente empujando a la lógica a recrear invenciones que se dan en planos paralelos. Nos contagiamos de la astucia de líderes religiosos que – han durado gracias a nuestra inocencia y nuestro deseo de saber que hay algo – un Dios que todo lo ve y que nos perdona, un joven que intentó provocar a otros para dar la alerta de estar enviando palabras de desaliento, porque el apocalipsis asusta hasta al más macho o la más intelectual- “Es que el apocalipsis dice”. Dice qué. ¿Lo has leído o sólo pronuncias porque te lo dice el pastor? Es que tengo miedo de mi porvenir porque ¿Ya te fijaste en lo que el apocalipsis dice? No tengo ni la más remota idea de lo que el apocalipsis dice. Trato de cuidar mucho lo que mis ojos leen, no vaya a ser que me contagie de tu miedo y me vuelva una hilacha de nervios cuando ya soy una debido a lo que muchos dicen que el apocalipsis dice. Me contagian. Para qué andar leyendo algo que te crea esas reacciones en tus ojos, en tus músculos. Mejor leo los salmos. Esos cantos, sí, merecemos un Dios que nos maltrate pero Jesús vino para darnos a entender que ese Dios sólo se tiene que invocar para protegernos de las maldades de los demás. Guau. Y me dices que tengo que madurar la idea. Si algo me gusta de Jesucristo es aquello de que quien esté libre de pecado que arroje la primera piedra, dime. ¿Nunca le has deseado el mal a nadie? Es que mis enemigos me persiguen. Y ¿A quienes persigues tú? . Espejos. Te diré lo que pienso de los salmos: pero los salmos se refieren más a los enemigos de tus hermanos y hermanas, los astrales, las manchas, si tratas de arrojarle a alguien un salmo disque porque te arrojo las brujerías, lo único que estás haciendo es simular. Por eso se leen de derecha a izquierda y en hebreo. nada de trampas. Es cierto la invocación a Dios por medio de los salmos es paradojicamente real. Por qué ningún Dios sitúa en la ignominia algo que requiere de un orden y de una preparación. Por eso si alguien te informa que para castigar a tus enemigos debes leer mil veces el salmo tal número, piensa si acaso no eres tú el que le desea ese mal al otro y Dios te ama tanto que no te insultaría de ese modo ni participaría en ello. El apocalipsis me da más miedo. Se lee de izquierda a derecha y deja muchos huecos en medio, se jalan las palabras.
Me impresiona que muchos lectores realicen códigos y creen que se van acercando a un final que asusta al más escéptico de los humanos. Mantuve la distancia, pensando en que mercurio llega, se aproxima, gusta juguetear un rato para permitirnos mantener esa evolución mental. Mi sorpresa apareció al salir de trabajar. El día – templado, arroja una variedad de tonalidades claras, el sol no era sino una burbuja ardiente y algunas nubes se difuminan a lo largo y ancho de una acuarela azul. ¿Te has fijado en las nubes, en lo que surge en el organismo humano al perderse en la repetición siempre cambiante del cielo? El cielo era el mismo, no andaba inflamado, el eco del día anterior – El tráfico de los automóviles se alteró un poco. Que conste que el cielo y la naturaleza andan tranquilas, fueron los coches los que se aletargaron. Una larga fila de automóviles está echando humo. Todos se contagian.
– Qué en dos días se acaba el mundo – Dice mi marido.
– Ya escuché, parece que estamos en el día del juicio final, sólo falta que todo esto se transforme en una nube de fuego y dejemos de existir. Te importa si enciendo un cigarro – Contesté.
– No. Adelante. Sólo que este tráfico no es normal. Hay mucho ruido. – Indica mirando hacia adelante.
– Son las seis y media. La hora pico aquí y en el D.F. sólo que ahora si se dieron cuenta y decidieron situarle una razón para que los automóviles se pongan a berrear como si fuese el fin del mundo. Diario lo es, sólo que está vez hay un motivo. El apocalypsis now.

Esto es muy parecido al diario de los exterminadores. Día uno: sobreviví. Día dos: sigo sobreviviendo y espero una tragedia. Día tres: un hombre dice que se equivocó y que le ocurrió lo mismo hace alrededor de veinte años; predijo el fin del mundo. Día cuatro: ¿Será cierta toda esa m…? Día cinco: finalmente puedo exhalar sin miedo a que explote mi automóvil. Día seis: Ya no me lo estoy creyendo puedo volver a vivir mis sueños, mi vida, creo en la vida, algo bueno ha de ocurrir, disfruto la serenidad de mi hogar y puedo tomar una copa de vino situando la punta de mi lengua en el calor sin pensar en que debo de echármelo de hidalgo para calmar la ansiedad. Día siete: Amo la vida, que bueno es esto de estar vivo. Y así ocurre hasta que una nueva noticia nos hace reconsiderar que por la voz de un buen simulador, por un calendario que lleva millones de siglos esperando que se abra la conciencia humana, que habite un cambio, un poco de respeto, por favor, que se cierren ciclos, que dejemos de habitar en el futuro sino en un presente que es una abanico de opciones, se nos regala la oportunidad de espiar la polaridad: negro o blanco, el gris es a veces solución pero prefiero ser positiva hasta caerme de una buena ironía o sarcasmo a imaginar que la población mundial sufre de una polémica contradicción que raya en la bipolaridad.

Aclaración: Respeto todas las religiones habidas y por haber. Este texto sólo hace referencia a la libertad de expresión y al modo en que analicé la preocupación del sitio donde suelo habitar. Les envío mis mejores deseos para el principio del verano.

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