Recomendaciones semanales… ¡Me vale madres! Prem Dayal…

Probando, probando… hace un año que no nos vemos. No escribo y han ocurrido muchas anecdotas de las que estoy casi en acuerdo hablar. La primera. Promesas. Escribir al menos una o dos recomendaciones a la semana para manteneros informados de las nuevas noticias, libros, tarots y rituales que abordan mis cuerpos; todos los que tenemos el ser humano, desde el más obvio – físico- hasta las conciencias, supraconciencias y demás adquisiciones que nos ubican con la energía de lo divino. Por que de eso se trata ¿No? De encontrar nuestra propia órbita. Hello! ¡Ay se me salió lo español! ¿Será lo argentino? o quizá la colección de voces que nos unen a un encuentro social-astralopitecus. Todos somos iguales, no hay  mayor lógica que la que nos evita relacionarnos con más armonía y menos obligación. Cada quien con su equipo, más en la humanidad sólo existe uno; el de los humanos. Ya después van llegando ideas de otras experiencias que a nivel astral – el imaginario, el lado paralelo, tu constante sombra- se vuelve divertido, creativo y peligroso. ¡Precaución! Que mientras andamos mirando la televisión, nuestro pensamiento se abre, se vuelve como un par de antenas de recepción increíble y van trasladando las ideas a nuestro departamento. No es que estemos divididos, estamos reaccionando un poco menos que los animales que saben cuando algo malo les va a ocurrir porque tienen la sensación y se levantan, se esfuerzan, se enojan, los bigotes les tiemblan. Incluso al no ser cazador – sería bastante interesante conocer a uno- el animal intuye que está siendo mirado, el sonido y la vibración de la tierra le habla en un idioma que en apariencia a nosotros ya se nos olvidó; la espontaneidad de la sensación en el cuerpo, en los cinco sentidos. Para eso los tenemos ¿No? O qué, nada más para disfrutar la comida, el gusto por acariciar nuestros muebles, oler los perfumes, oír la música que nos agrada y mirar aquello que consideramos hermoso? ¡Nooooo! Hay mucho más de lo que hablan esos cinco sentidos y es en la misma cualidad que los animales intentan enseñarnos lo que estamos evitando compartir por cuestiones de que la tecnología nos ataca y minimiza esas ardientes antenas de recepción. Nada más falta que por la intención, la devoción y el tiempo que gasto utilizando mi computadora y demás utensilios que se han transformado en nuestros ojos, oídos, manos, intelecto y privacidad, anden caminando conmigo, agarrandome de la mano y sintiendose mucho más elemental que una planta o un animal. Me avisas con sensor que te me estás volviendo inútil. Le decimos a la computadora. Como que ya te voy a reemplazar porque estás pasandote de moda y yo merezco una poca madre…Hablando de poca madre, primera recomendación de la semana. Haganse de una credencial para entrar a una Biblioteca en su ciudad, se encuentran libros que creímos olvidados o unicamente en las estanterias de un sanborn’s, de la librería Ghandi o el Sotano. Acuerdense que vivo en Phoenix, Arizona, que sus multiples y absurdas leyes contra los ilegales pudiera contagiar las Bibliotecas. Es un contagio percibir como los estantes de la Biblioteca van reduciendo su espacio de buenos libros en Español. Sí. Para mis lectores que no son norteamericanos, yo también me quedé muy impresionada al notar que existimos los mexicanos a un nivel mucho más extendido que en otros paises y que nuestra presencia se consolida la mayor parte del tiempo con personas que todavía asisten a las Librerías estatales para leer un rato. Lo único malo es que hace dos o tres años habían más títulos. Ahora se van reduciendo. Por eso creo que Dios está en todos lados, mis espíritus guías no me dejaran mentir, o, sea, mis ojos porque estando de un humor taciturno y casi llegando a negro, frente de mí varios titulos se movían. la gente también se movía, de aquí para allá como bailando una danza reggae. Me vale Madres…no, no me lo tomen a mal; ese es el titulo del libro: Me vale madres. Prem Dayal. Mantras mexicanos para la liberación del espíritu. La mueca esperada del día; ¿Me vale madres? ¿Mantras? Qué falta de respeto, que terrible, qué onda con este guey, nada más para vender libros lo que hace la gente, nada más para publicar, nada más para denigrar…nada más para llamar la atención y decir; Despierten, hagan caso, ya no estén dormidos. ¿Qué te imaginas de un mantra mexicano? Mantra es una repetición de frases sagradas que logran crear una conexión con el espiritu. Para rezar un mantra no se necesita mucho. Alguien dijo. Pero. Disculpa la molestia, amigo, pero rezar un mantra requiere de mucho esfuerzo. es alinear el sonido con todas las células de nuestro cuerpo. Es afinarse. ¿Alguna vez han afinado un instrumento musical para que suene tal cual la naturaleza de su sonido lo exige? ¿Han soplado en una flauta notando que nomás no dan una y que tienen que practicar y practicar hasta que suene más o menos bien el aliento? Resulta un poquito fastidioso, requiere practica, más aún decirlo en voz alta. Es que la pena, la verguenza, qué van a pensar, algunos hasta abren los ojos para contemplar a los otros y ver si acaso están metidos en el mantra o no, otros dicen que un mantra es completamente personal y se requiere silencio interno. Es un secreto, oí una vez. Sí pero has de haber gritado y extendido tu voz alrededor de cuarenta días para lograrlo porque si no conoces tu voz externa, si no te conectas con la voz de los árboles y de la naturaleza, ¿Cómo logras llegar al éxtasis de un mantra en silencio? Al contactarse con aquél sonido, vienen muchos pensamientos y recuerdos en la mente, por eso, la función de un mantra no puede ser entendido si estamos entrando con lucha en el silencio. Regresando al libro de Prem Dayal, me impresiona hacer notar que cada país y sociedad tiene un mantra que lo representa. Uno como mexicano fantasea con la posibilidad de que un mantra mexicano es el ave maría o el padre nuestro. Esas son oraciones. Antes de que existieran las oraciones y el rosario, los cristianos han de haberse dado cuenta de quienes usaban las cuentas para enfocar su atención y contar el número preciso de mantras para alinear el espíritu. Un mantra no es una oración, no es una mortificación, es un acto de alineación.

Ya estando en la librería hojee el libro y me dio risa. Las historias o parabolas que narra el autor – seguidor de Osho y fundador del Centro de Meditación de Osho en México- nos permite valorar más la propia infusión que se nos da a través de los condicionamientos o de la personalidad adquirida con un lenguaje mexicano; no en español, no es castellano, es simple y sencillamente como se expresa el cuerpo mexicano, sea de la clase que sea, que todos conocemos las frases; Me vale madres, a la chingada y no es mi pedo. Lo recomiendo para personas que van más allá de sus limites; para los que ya no hacen esfuerzo por esconderse dentrás del tapujo y la armadura de la moralidad. Lo recomiendo para los que en verdad se quieren liberar sin poner excusas ni pretextos, sin andarse detrás de los árboles escondiendose, para aquellos que desean salir del clóset gritando los mantras mexicanos con un sentimiento de pasión hipsana, porque los hispanos somos la pasión y la entrega que los demás pueblos quisieran.

Y salir del clóset no me refiero a la comunidad homosexual. Todos estamos encerrados en un clóset de sonidos y personalidades. Abrir la puerta del clóset requiere tiempo porque nadie nos ha enseñado la puerta, ni siquiera sabemos que hay una puerta aunque podemos mirar el marco y pensar que detrás de esa puerta está algún tipo de liberación que o nos conduce a la locura social o al sentimiento de hermandad.

Los libros aparecen cuando los necesitamos; Miren que salto del taburete. Literalmente. No miento. Andaba caminando por aquellos alargados pasillos que huelen a viejo, nuevo y sucio, es una apreciación interesante el dejarse envolver por el ambiente real de una Biblioteca, no nada más para visitar o para saber que el kindle está mucho más en onda que toda esa bola de libros marginados. Ya conocía de memoria los números y nombres que me interesaba indagar. El libro de los mantras mexicanos estaba dando justo a la entrada de la puerta principal. Mire a varios lados pensando que era una exposición, no, ahí estaba para que yo lo tomara en mis manos y lo consultara. Sólo por si acaso decidí agregarlo a la lista de titulos que aún tenía que leer; titulos que al final se quedaron de nuevo en los estantes; esperando ser leídos por alguien más.

Disfruten el libro. En México es fácil conseguirlo. O pueden llamarlo con la intención y verán que tarde o temprano lo van a tener en sus manos. Si no les llega es porque el contenido no les ayudaría. No todos los libros son compatibles para nosotros. Si lo leen y les ofende. Dejenlo descansar, si de plano no les llama la atención. Donenlo. Qué pasen excelente inicio de verano.

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